10 oct 2007

El gato: Amo y señor

En el cine, en la literatura, en la pintura, en la mitología, en la televisión, a lo largo de siglos, religiones y civilizaciones, el ser humano ha reverenciado a los gatos. ¿Por qué?

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Por Moira Soto

Acaso el siamés loco del cuento “El idioma de los gatos”, de Spencer Holst, no faltaba a la verdad cuando le decía al caballero científico que miles de años atrás los gatos tenían una gran civilización mundial, con naves espaciales, comunicación telepática y otras maravillas. Todo tan complejo que un día, para disfrutar de la vida, decidieron que era mejor simplificar las cosas y así fue que inventaron una raza de robots para que se hiciera cargo del cuidado de los gatos. Naturalmente, dichos robots somos nosotros.
Leer mas en fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-1681-2004-09-23.html


Ojo de gato

Un caso para los expedientes X: un gato que vive en un geriátrico norteamericano, en Rhode Island, indica con bastante precisión cuándo alguno de los jovatos está a punto de pasar a mejor vida. Oscar —así bautizaron al morrongo— tiene la tenebrosa costumbre de pasar a visitar a los ancianos ya preseleccionados por la Parca. Si alguien quiere considerarlo una coincidencia, está en su derecho, pero, tal como se lo ha indicado el médico geriatra Oscar Sosa a la revista The New England Journal of Medicine, ya ha habido una serie de coincidencias más bien extraordinaria. Hasta ahora, les dio la despedida a más de 25 residentes de la clínica. “Oscar parece no cometer muchos errores —explicó Sosa—. Parece entender cuándo los pacientes están a punto de morir.” La doctora Joan Teno, profesora de la Universidad Brown, y profesional a cargo de los pacientes de la clínica, confirma las impresiones de su colega: “El gato siempre se las ingenia para aparecer en las últimas dos horas de vida del paciente. No creo que tenga capacidades paranormales; tal vez haya una explicación química”. El micho en cuestión, de pelo blanco y gris, ha elegido instalarse en el tercer piso del hospital, que es el de los pacientes psiquiátricos, probablemente para que no lo molesten demasiado con preguntas inútiles.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/5-3980-2007-08-03.html


Hace poco fue la historia del gato gris que recorre las salas de un hospital dándoles la despedida de este mundo a los pacientes terminales. Ahora hay un nuevo felino misterioso: esta vez se trata de un micho blanco con un ojo verde y otro azul (casi como David Bowie) que ha sido apodado Macavity (por el enigmático gato de un poema de T. S. Eliot), y que varios colectiveros llevan de un lado a otro en la ciudad casi todos los días. Es que sí: el morrongo sabe usar los vehículos del sistema de transporte público. Se sube cada mañana en la parada del colectivo que hace el recorrido Walsall-Wolverhampton (Londres, Inglaterra), para abreviar los 400 metros que lo separan de una pescadería que suele visitar. Si suena a buzón, al menos ahí está Bill Khunkhun, uno de los primeros choferes en conocer a Macavity, dispuesto a defender la veracidad de esta historia: cuenta que lo vio hacer esto que hace por primera vez en el invierno, saltando al vehículo y metiéndose debajo de uno de los asientos. “Y sí, parece que le gusta viajar en colectivo”.
Ver fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/5-4150-2007-10-10.html

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